Fracturas


Fracturas de la región de la cuartilla

Con mayor frecuencia afectan a la primera falange (P1). Son generalmente longitudinales y se extienden hacia abajo desde la articulación del menudillo. Puede ser incompleta o completa, desplazada o no desplazada, simple o conminuta. Algunoas simples y sin desplazamiento curan bien con un vendaje y descanso, pero la mayoría deben ser reparadas con mayor rapidez y con menos riesgo de complicaciones secundarias mediante tornillos de fijación. Las fracturas conminutas de la cuartilla y la corona (P2) tienen un mal pronóstico para la actividad deportiva.
Fracturas de los huesos sesamoideos

Los pequeños huesos sesamoideos en la parte posterior del menudillo actúan en forma de polea para el ligamento suspensor. Las fracturas de estos huesos se producen con bastante frecuencia en los potros jóvenes, al igual que las fracturas por avulsión de la insercione del ligamento suspensor. Pueden causar dolor y cojera pero muchas pasan desapercibidas hasta que se realizan posteriormente estudios radiológicos del por otro motivo. Cuando se producen en los caballos adultos, las fracturas de los huesos sesamoideos puede dar lugar a cojera crónica o recurrente. En los potros, las pequeñas fracturas “chips” apicales (parte superior del hueso) por lo general tienen un buen pronóstico con el tratamiento apropiado (reposo y un vendaje de sostén), pero cuando los fragmentos son grandes o basilares (parte inferior del hueso) el pronóstico empeora. Esto se debe a que los huesos sesamoideos están incorporados en el ligamento suspensor, que constantemente tira de los fragmentos.

Fracturas de la caña

También son por lo general longitudinales y pueden extenderse a la articulación del menudillo. Se aplican las mismas por tanto que para las fracturas de la cuartilla.

A veces se producen fracturas transversas como resultado de una patada o una caída. El pronóstico de estas fracturas es reservado, aunque algunos se reparan con éxito utilizando la fijación quirúrgica mediante dos placas y tornillos.

Fracturas de los huesos carpianos

La mayoría de éstas son fracturas “chip” o “slab” en los márgenes frontales o laterales de los huesos del carpo. Si son pequeños, pueden aparecer sin provocar signos evidentes de cojera, aunque la mayoría provocan dolor y distensión de la articulación. Muchas fracturas “chip” responden bien al reposo, ayudado a veces con la inyección de medicamentos antiinflamatorios en la articulación afectada. Algunos fragmentos de hueso requieren la extracción quirúrgica y esto ahora se logra con la cirugía artroscópica más rápida y menos traumática que con artrotomía (apertura quirúrgica convencional de la articulación).

Las fracturas “slab” por lo general requieren la extracción del fragmento o su fijación, dependiendo de su tamaño y localización.