Abortos no Infecciosos

Se define el aborto como la interrupción de la gestación con expulsión de un feto antes de que sea viable. Puede ser un aborto completo o total, cuando hay expulsión completa de todos los productos de la concepción (feto y envolturas) o bien, aborto incompleto o parcial, cuando hay retención en el útero de parte de éstos. El aborto puede ser precoz o tardío, pudiendo ser éste último confundido con un parto prematuro.

En la yegua, se considera un aborto cuando hay expulsión de un feto no viable antes del día 290 de gestación. Siendo de mayor incidencia en esta especie que en otras.

Cuando una hembra está en proceso de abortar puede haber presencia de signos que lo indiquen, asemejándose a un parto normal. Puede haber inquietud, relinchos, mirada angustiosa, señales de dolor en la zona abdominal. También se puede observar edema vulvo-perineal y mamario, relajamiento de los ligamentos sacro-isquiáticos y escurrimiento mucoso por la vulva debido a la desaparición del tapón cervical. La intensidad de los signos estará determinada por el tiempo de gestación de la yegua; si se trata de un aborto temprano, el producto será de tamaño pequeño, por lo que su paso por el canal obstétrico será más fácil; sin embargo, entre más cercana está la fecha de parto, los síntomas de aborto serán más parecidos a un parto normal, existiendo la posibilidad de complicaciones tales como desgarros en los órganos genitales, hemorragias, retención placentaria y otras.

El aborto de alguna hembra de cualquier especie, siempre será causa de preocupación debido no solo al impacto económico que éste pudiera tener, sino también, como sucede con los caballos, al impacto emocional por parte de los propietarios. En muchos casos se trata de animales con gran valor comercial y los lazos que existen entre propietario y yegua son muy fuertes.