Efectos bioquímicos y clínicos del hialuronato oral en caballos Andaluces jóvenes con osteocondrosis tarsocrural

La osteocondrosis (OCD) es una enfermedad multifactorial con un componente hereditario, catalogada dentro del complejo de enfermedades ortopédicas del crecimiento en el caballo (Wittwer y col 2006). Se caracteriza por un fallo en la osificación endocondral del complejo epifisiario-articular. Las articulaciones equinas más afectadas son la tarsocrural, femoropatelar y metacarpofalangiana (McIlwraith 1996a). La incidencia de la enfermedad en Europa puede llegar a ser hasta de un 30% (Wittwer y col 2006). La OCD produce cuantiosas pérdidas económicas a la industria equina, representadas por la devaluación del potencial atlético y reproductivo de los ejemplares afectados (Robert y col 2006).

Clínicamente, las articulaciones afectadas por la enfermedad pueden manifestar efusión sinovial, con diferentes grados de distensión articular. En muchas ocasiones no se observa cojera; sin embargo, este signo puede aparecer cuando los caballos jóvenes inician su entrenamiento (McIlwraith 1996a). Esta situación es cierta, sobre todo cuando las lesiones osteocondrales están ubicadas en sitios de carga articular y gran movilidad (e.j.: cresta intermedia de la tibia) (de Grauw y col 2006, van Weeren 2006).

Una articulación con OCD puede tener fragmentos osteocondrales libres, exposición focalizada de hueso subcondral y sinovitis (McIlwraith 1996a). Este cuadro patológico presenta alteraciones bioquímicas del ambiente articular, las cuales perpetúan la sinovitis con la consecuente destrucción del cartílago articular sano (de Grauw y col 2006, Gangl y col 2007). Numerosos agentes proinflamatorios primarios, tales como la interleucina 1 (IL-1), activan la expresión de enzimas inflamatorias, como la ciclooxigenasa 2 (COX-2), lipooxigenasa (LPX), sintetasa inducible de óxido nítrico (iNOS) y metaloproteinasas de matriz (MMPs), entre otras (Palmer y Bertone 1994, Carmona y Giraldo-Murillo 2007). Estas enzimas a su vez producen numerosos metabolitos inflamatorios secundarios (ej.: prostaglandina E2 (PGE2), leucotrieno B4 (LTB4) y óxido nítrico (NO)) que pueden desencadenar osteoartritis (OA) (McIlwraith 1996b, Carmona y Giraldo-Murillo 2007).

Anualmente son gastados miles de dólares en el tratamiento de caballos con OCD. Muchos propietarios siguen el consejo de sus veterinarios y optan de manera temprana por un tratamiento quirúrgico (artroscopia) para sus caballos (McIlwraith 1996a, van Weeren 2006). La artroscopia acompañada de la remoción de fragmentos osteocondrales, desbridamiento de la superficie articular afectada y lavado articular puede ser considerada como el tratamiento más apropiado de la enfermedad (McIlwraith 1996a). La intervención artroscópica temprana puede, en la mayoría de las veces, frenar la evolución de la patología y evitar su progresión hacia una enfermedad articular degenerativa (osteoartritis) (Carmona y Giraldo-Murillo 2007). Sin embargo, en muchas ocasiones y a pesar de la cirugía algunos pacientes continúan con efusión sinovial (McIlwraith 1996b, van Weeren 2006), que a la larga puede terminar en OA. Es necesario aclarar, también, que debido al alto costo de los procedimientos artroscópicos y a los gastos asociados con dicho procedimiento, muchos caballos con OCD no son operados y algunas veces sus propietarios optan por un tratamiento médico.