Fracturas

 

¿Cómo se diagnostican las fracturas?

Un examen clínico detallado es el punto de partida más importante. La mayoría de las fracturas de las extremidades causan un cierto grado de cojera que varía dependiendo del tipo de fractura y el sitio. Generalmente hay algo de inflamación en la zona afectada y dolor a la palpación o manipulación de los huesos. De vez en cuando se puede percibir crepitación (roce de los extremos de los huesos fracturados). En las fracturas por estrés y algunos fracturas incompletas el único signo puede ser sólo una leve cojera. Para un diagnóstico preciso de la mayoría de las fracturas son esencisales los exámenes radiográficos.

Para las fracturas más sutiles será necesaria la gammagrafía ósea. La ecografía puede ser útil para las fracturas de los huesos en áreas proximales de las extremidades donde la radiografía no es posible.

¿Qué tratamientos existen?

Todas las fracturas requieren la reducción (restaurar las relaciones anatómicas), estabilización (no hay movimiento entre los fragmentos) y descanso para permitir la reparación. Para algunos tipos de fracturas simples e incompletas de la parte inferior de la extremidad los vendajes, escayolas o férulas pueden proporcionar una estabilidad adecuada. En las fracturas más complejas, especialmente de los huesos de la zona superior de las extremidades, donde los vendajes, escayolas y férulas no se pueden emplear con éxito, la fijación quirúrgica, utilizando tornillos, placas, clavos o alambres es necesaria para mantener unidos los fragmentos. Las fracturas “chip” o “slab” dentro de las articulaciones se pueden tratar con éxito mediante cirugía artroscópica. La elección de la técnica de tratamiento dependerá del sitio y el tipo de fractura, la edad y el uso del caballo y consideraciones financieras. Los casos se deben examinar en detalle con su veterinario para poder tomar la decisión adecuada en cada caso.

A pesar de todos los intentos, algunas fracturas complejas, fracturas compuestas y en especial aquellas que involucran articulaciones y huesos de la porción proximal de las  extremidades, resultan irreparables y exigen la eutanasia que se realiza por razones humanitarias.

A diferencia de los seres humanos, que pueden ser instruidos para descansar en la cama o usar muletas para evitar soportar peso sobre la extremidad, los caballos tienen que ser capaces de utilizar sus extremidades inmediatamente después de los intentos de reparación quirúrgica.

Daniel P. Keenan, DVM Ron McAlister, DVM Lynsey Makkreel, DVM
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www.KeenanMcAlister.com