Fracturas

Las fracturas de los pequeños huesos metacarpianos o metatarsianos rudimentarios son muy comunes. Pueden ocurrir durante el ejercicio o después de una patada o caída. La mayoría se curan con reposo, pero siempre dejan un callo óseo visible exteriormente pero que no provoca dolor y por tanto cojera. A veces si no hay unión es necesario eliminar la porción inferior del hueso afectado para aliviar el dolor asociado.

Fracturas del radio (hueso del antebrazo) y la tibia (hueso de la pierna)

Son frecuentes las fracturas incompletas o de estrés y la recuperación total es posible con descanso. El diagnóstico precoz se puede realizar casi siempre por gammagrafía  lo que nos permite hacer además un control de la curación total antes de reanudar el entrenamiento y así prevenir complicaciones. Las fracturas completas tienen un pronóstico muy pobre.

Fracturas del codo

Son generalmente el resultado de una patada y, por tanto, a menudo completas y conminutas. En las simples y cerradas, y en las fracturas sin desplazamiento, la curación se puede producir sólo con descanso, aunque se obtienen mejores resultados con fijación quirúrgica mediante la inserción de una placa y tornillos y extrayendo los pequeños fragmentos. Las fracturas completas  y /o conminutas tienen un pronóstico más reservado, pero la reparación quirúrgica se puede realizar.

Fracturas de la pelvis

Estas son una causa frecuente de cojera de extremidades posteriores en los caballos jóvenes en entrenamiento. La mayoría empiezan como fracturas por estrés e incompletas que se  curan totalmente si se diagnostican rápido y con reposo absoluto y el tiempo adecuado. El diagnóstico precoz debería hacerse por gammagrafía ósea. Algunas fracturas de pelvis son erróneamente diagnosticadas como lesiones musculares. Cuando se trata de fracturas completas y desplazadas a menudose hace necesario el sacrificio humanitario del animal.