Intoxicación por Senecio

Autora: Leyre Amann Fernández

EQUISAN Veterinaria Equina Integral

La intoxicación por plantas tóxicas suele ser difícil de diagnosticar, ya que en la mayoría de los casos se producen cuadros no específicos que deben diferenciarse de otras enfermedades. La intoxicación por las plantas del género Senecio en animales y hombres ha sido ampliamente reportada en la literatura. Sin embargo, no existe gran información referente a la toxicidad de estas plantas para los caballos, lo que podría deberse a que un diagnóstico especifico de intoxicación por Senecio es difícil en esta especie.

El género Senecio pertenece la familia Asteraceae comprende más de 1300 especies extendidas por todo el mundo, sobre todo en las zonas templadas. Dentro de esta familia en España cabe destacar el Senecio Jacobea, también denominada hierba de Santiago. Ésta se encuentra ampliamente distribuida por toda Europa, normalmente en espacios abiertos y en terrenos con cierto grado de humedad. Se trata de una planta de carácter perenne, con un rizoma corto del que urgen tallos bastante largos, de hasta 120 cm de longitud. Lo mas característico es la presencia de flores de tonalidad amarilla en lo alto de los tallos, que florece entre junio y septiembre.
El Senecio contiene una serie de factores tóxicos denominados alcaloides pirrolizidinicos, también presentes en otros géneros como Crotolaria, Heliotropium o Trichodesma. Estas plantas son evitadas en condiciones normales por los animales que se encuentran en pastoreo debido a su sabor ácido y desagradable, aunque pueden ser ingeridas durante los periodos de sequía. Además de en el pasto, los animales también se pueden intoxicar por su ingesta en heno, ensilado o pellets. Es importante saber que cuando estas plantas se mueren, son mucho más palatables, aunque siguen siendo igual de tóxicas.
Existen un gran número de etiologías vinculadas a trastornos hepáticos en los equinos, aunque los alcaloides pirrolizidinicos son la causa toxica mas frecuentemente descrita. Estos principios activos tienen primariamente efecto toxico en el parénquima hepático, y secundariamente en las venas hepáticas, tejidos pulmonares y otros tejidos extrahepáticos como los pulmones, los riñones o el corazón.